lunes, 10 de septiembre de 2012

Finales felices

Todas las mujeres, por muy frías que nos consideremos o muy jóvenes que seamos, hemos soñado con un final feliz junto a nuestro hombre perfecto. Un hombre que sea dulce pero a la vez con carácter, que nos deje elegir pero que tenga opinión propia, que sea cariñoso pero sin llegar a ser pesado.. ya sabéis lo típico.

Cada vez que comenzamos una relación pensamos ''Será este el hombre de mi vida? ¿Cuánto durará lo nuestro?¿ Tienen todas las relaciones fecha de caducidad?''. Normalmente cuando una mujeres hace la temida pregunta de '' ¿A dónde va lo nuestro?'' los hombres se asustan y tienen dos opciones. O salir corriendo despavoridos o echarle dos huevos y plantar cara a la situación. Los que plantan cara suelen tener un ''final feliz'' con su chica, cosa que me parece maravillosa.

Yo de momento no he tenido ningún final feliz, pero como dice el refrán, tiempo al tiempo. Normalmente las mujeres idealizamos los finales felices, de forma que es casi imposible alcanzar un final perfecto junto a nuestra pareja. Nos imaginamos casados con el hombre perfecto, junto a una familia numerosa y feliz, con una gran casa con perros y con un armario repleto de trajes de Dior y de zapatos Louboutin.. eso es más o menos el final feliz que esperamos las mujeres.

Pero yo no sueño con un final feliz de cuento de hadas, donde mi amado me agarre por la cintura mientras vemos como se pone el sol en nuestra casa de la playa junto a nuestros tres hijitos rubios y me dice '' Eres el amor e mi vida''. No, yo soy más simple. Para mi un final feliz es que todos los días al despedirse de mi lo haga con un  ''Hasta mañana pequeña'' y no con un '' Adiós''. Ah, sin olvidar los trajes de Dior y los Manolos Blahnik.


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